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Yusra Mardini, la nadadora refugiada que cumplió el sueño de su vida y se convirtió en una olímpica

Fue parte del equipo olímpico y debutó en Río 2016. En 2015 huyó de Siria con su hermana Sara al Líbano y luego a Turquía, donde se embarcó en un barco hacia Grecia. Casi se ahogó, pero fue capaz de comenzar su nueva vida

Yusra Mardini, la nadadora refugiada que cumplió el sueño de su vida y se convirtió en una olímpica

Yusra Mardini, la nadadora refugiada que cumplió el sueño de su vida y se convirtió en una olímpica

Yusra Mardini tuvo sólo 70 segundos para escribir la historia. Lo supo cuando se acercó al borde de la piscina del Estadio Acuático de Río de Janeiro el 6 de agosto de 2016, e intentó enfocar sus ojos en el punto de partida de la calle 4 para nadar el primer juego de la mariposa de 100 metros.

Unas horas antes de la inolvidable ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos, por primera vez un equipo de refugiados olímpicos desfilaba entre las delegaciones participantes. Diez jóvenes atletas, que se habían visto obligados a abandonar sus respectivos países y a los que el COI acogió, concedieron becas a otros países y los entrenaron para que se convirtieran en atletas olímpicos. El orgullo de los Juegos.

Este sábado, Día Mundial de los Refugiados, se celebra una vez más su lucha por la supervivencia.

Yusra Mardini nació hace 18 años en Damasco. Ya había participado en los Campeonatos Mundiales de Pista Corta en 2012, pero su carrera deportiva, su hogar, su centro de entrenamiento y su vida fueron destruidos por la guerra en Siria. En 2015 huyó con su hermana Sara al Líbano y luego a Turquía, donde abordó un barco con otros 18 migrantes a la costa de Grecia.

El barco, que fue diseñado para llevar a seis personas, comenzó a filtrarse. El motor se detuvo en medio del Mar Egeo. Entre los ocupantes, sólo Yusra, su hermana y otros dos pudieron nadar. Saltaron al mar, y desde allí saltaron durante tres horas hasta que el motor se puso en marcha de nuevo. Se las arreglaron para llegar vivos a la isla de Lesbos.

El vuelo de las hermanas Mardini no terminó allí, sino que continuó a través del continente europeo hasta que ambas se establecieron en Berlín en septiembre de 2015. Yusra pronto reanudó su entrenamiento en la piscina.

Cuando el Comité Olímpico Internacional (COI), un estrecho colaborador del Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (ACNUR), tuvo la idea de formar un equipo de refugiados olímpicos, el nadador sirio fue uno de los principales candidatos para unirse al grupo desde el principio.

Dos sirios, un etíope, cinco sudaneses del sur y dos congoleños, seis hombres y cuatro mujeres, formaron el equipo, que compitió bajo la bandera olímpica y con las iniciales R.O.T. Estas tres letras entre los anillos olímpicos y su apellido adornaban el sombrero de Yusra el día que se acercó a la calle 4ª Poyete para convertirse en una atleta olímpica. Con los brazos en las gafas y la cabeza baja, probablemente estaba pensando en las etapas del largo viaje que la había llevado de Damasco a Berlín y de Berlín a Río de Janeiro. En comparación con esta sociedad, las dos mariposas largas frente a ella deben haberle parecido un juego de niños.

Yusra Mardini ganó su serie con un tiempo de 1m09s21 Llegar a las semifinales no fue suficiente para ella. También en la carrera de la Reina, la de 100 metros libres, no llegó unos días después. Pero estaba al mismo nivel que muchos otros competidores, y entre todos ellos sólo ella era también una atleta refugiada.

En 2017, fue nombrada embajadora del ACNUR, la organización que celebra el Día Mundial de los Refugiados el 20 de junio. Todavía vive en Alemania, ha publicado un libro con su biografía y se habla de una posible película sobre su vida. Mientras tanto, y desafortunadamente, el COI tiene que volver a formar un equipo de refugiados para los Juegos de Tokio en 2020, ahora en 2021. Los campos de todo el mundo están llenos de jóvenes atletas que buscan una oportunidad. Yusra espera volver a este equipo para demostrar que el sueño de convertirse en un atleta olímpico nada en el agua clara de una piscina.

Con información de la agencia EFE