Turismo

Frente al río en Gualeguaychú: las parrillas y restaurantes que los vecinos eligen todo el año

Más allá de la temporada de carnaval, los comedores y parrillas con vista al río Uruguay se convirtieron en parte de la vida cotidiana de Gualeguaychú. Acá te contamos cuáles mantienen la calidad, el precio justo y el respeto por el producto local.

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Costanera de Gualeguaychú con el río Uruguay de fondo al atardecer
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

Cuando el sol cae sobre el río Uruguay y el viento del oeste trae olor a leña, los vecinos de Gualeguaychú saben adónde ir. No se trata solo de los fines de semana de verano o de llevar al turista a la costanera. Hay lugares que forman parte de la rutina: cumpleaños, almuerzos familiares, primeras citas o simplemente el deseo de comer un buen asado sin tener que cruzar la ciudad.

La costanera de Gualeguaychú se extendió y mejoró en los últimos años, pero eso no garantiza que todos los locales que miran al agua sepan aprovecharlo. Algunos viven del turista de paso; otros, en cambio, lograron que la gente del pueblo vuelva una y otra vez. Esa es la diferencia que buscamos acá.

El asado como ritual compartido

Para muchos entrerrianos, la parrilla no es solo comida, es el espacio donde se conversa. En los lugares frente al río esa charla se mezcla con el rumor del agua y el vuelo de los biguás. Uno de los sitios que mejor lo entiende es La Estancia del Puente. Ubicado casi al final de la costanera sur, tiene una terraza amplia donde el humo de la parrilla se lleva el viento. Los vecinos destacan el vacío y la entraña, siempre bien descansados, y el chorizo casero que llega con el chimichurri bien picante. No es barato, pero la porción es generosa y el servicio no apura.

Un poco más al norte, casi frente al puerto, aparece El Fogón de los Gauchos. Acá la apuesta es distinta: además de la carne a la parrilla ofrecen pescados de río como surubí y dorado en diferentes preparaciones. Los locales cuentan que en invierno, cuando el turismo baja, el menú se achica pero la calidad se mantiene. La sopa paraguaya y las empanadas de carne cortada a cuchillo son la entrada obligada antes de pasar a la parrilla.

La otra cara: cocina de río y propuestas más livianas

No todos quieren carne roja cada vez que salen. Por eso crecieron opciones que trabajan el pescado y las verduras con la misma seriedad. El Muelle de los Pescadores, que funciona dentro del club homónimo, es uno de esos lugares que los gualeguaychuenses recomiendan cuando quieren cambiar el chip. La milanesa de surubí con ensalada de papa y el sábalo a la plancha son platos que se repiten en las mesas. La vista es imbatible: desde la galería se ve el río casi como si estuvieras flotando.

Más moderno y con una propuesta que combina parrilla con toques de autor está Río & Parrilla. Abrió hace unos años y ya se ganó su público entre la gente más joven y las familias que buscan algo distinto. Además del clásico bife de chorizo, ofrecen bondiola braseada en cerveza negra y un risotto de hongos y chorizo colorado que sorprende. La carta de vinos entrerrianos es corta pero bien elegida, con etiquetas de Colón y Concordia que maridan perfecto con la carne.

Lo que importa cuando elegís

Después de hablar con varios vecinos, cocineros y dueños de locales, queda claro qué es lo que hace que un lugar frente al río funcione todo el año. Primero, la materia prima: la carne tiene que venir de la región y el pescado debe ser fresco, no congelado. Segundo, el respeto por los tiempos: nadie quiere esperar dos horas por un asado ni que le sirvan todo frío. Tercero, el precio: en una ciudad donde mucha gente vive del comercio y el turismo, los valores tienen que ser razonables.

Hay lugares que cumplen con creces. Por ejemplo, La Querencia, un poco retirada de la zona más turística pero con una vista privilegiada hacia el norte del río. Ahí el asado se cocina con leña de algarrobo y el pan casero sale caliente. Los sábados al mediodía es común ver mesas familiares que se extienden por horas. Los dueños son de la zona y conocen a media ciudad; eso se nota en la atención.

Consejos prácticos para ir con familia o amigos

Si vas con chicos, buscá lugares con espacio para que corran sin peligro. Varios de estos locales tienen decks o playitas naturales donde los más chicos pueden acercarse al agua acompañados. En cambio, si la idea es una salida en pareja, los atardeceres desde la terraza de El Muelle son difíciles de superar.

En temporada alta (enero y febrero) conviene reservar, sobre todo los fines de semana. Fuera de eso, la mayoría de estos lugares tienen mesas disponibles incluso sin aviso. El horario ideal para disfrutar la vista es entre las 19 y las 21, cuando el sol se mete detrás de los sauces y el río se tiñe de naranja.

El valor de lo local

Detrás de cada parrilla hay una historia. Hay familias que llevan tres generaciones trabajando la carne, pescadores que entregan el surubí en la puerta de la cocina y productores de verdura que surten las ensaladas. Eso no se ve en la foto del plato, pero se siente en el sabor y en el precio.

La comunidad lo cuenta mejor que nadie: “no es lo mismo comer mirando el río que comer con el río”. Esa diferencia, casi invisible, es la que separa los lugares que duran de los que solo sobreviven a la temporada. Los que mencionamos acá son de los que vuelven los vecinos, no solo los que aparecen en las guías turísticas.

Por eso, la próxima vez que tengas ganas de salir a comer sin alejarte de Gualeguaychú, pensá en la costanera. No como postal, sino como parte viva de la ciudad. Ahí, frente al agua, siguen latiendo las parrillas y los comedores que hacen que esta región sea mucho más que carnaval una vez al año.

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